martes, 13 de diciembre de 2011

La teoría del capital humano: dimensión económica de la educación

Créditos de la imagen
Revindicada con el auge del liberalismo económico, la teoría del capital humano ha impactado profundamente en los sistemas educativos, a pesar de sus falencias.

Los antecedentes de esta teoría se encuentran en obras de Adam Smith y John Stuart Mill, que señalan a la educación como un elemento clave para el incremento de la productividad de los trabajadores. Sin embargo, sólo hacia la segunda mitad del siglo XX la influencia de la educación en el desarrollo económico fue estudiada en forma explícita y sistemática.

Fundamentos teóricos
Se considera a Theodore Schultz como el iniciador de la teoría del capital humano. Él sostenía que el crecimiento económico no podía explicarse, solamente, por la inversión en capital físico; parte de él se debía a la educación, o capital humano, por lo que esta, comenzó a considerarse como un bien de inversión. Dicha inversión producía beneficios para el individuo, al incrementar sus posibilidades de conseguir empleo y aumentar sus ingresos, y para la sociedad, actuando como dispositivo de redistribución de la renta.
Así, la teoría del capital humano incrementó su influencia al acreditar la igualdad de oportunidades. Posteriormente, la permanencia de mecanismos selectivos en la escuela debilitó este discurso, ya que sin un acceso importante de las clases desfavorecidas a la enseñanza no obligatoria, el efecto redistributivo de la inversión educativa desaparece.


Impacto en los sistemas educativos
La teoría tuvo un gran impacto en los países del capitalismo avanzado. Se produjo la expansión de los sistemas educativos, la escolarización universal de la enseñanza primaria, la apertura de la enseñanza secundaria y de la superior a sectores desfavorecidos, y el aumento del gasto público en educación.
Los países subdesarrollados invirtieron también en educación, ya que se la consideró como un elemento decisivo en el pasaje del subdesarrollo al desarrollo. Además, la teoría del capital humano repercutió en los comportamientos de la población, creciendo la demanda de educación, ya que las mayores oportunidades en este campo derivarían en mejores oportunidades de empleo y movilidad social.
Por último, se produjeron cambios cualitativos por la necesidad de adaptar los programas a los nuevos objetivos educativos, desapareciendo aspectos del currículo vinculados a las humanidades y transmitiéndose valores necesarios para fomentar el desarrollo.

Críticas al modelo
En cuanto a las críticas a esta teoría, se focalizaron principalmente en:
  • La imposibilidad de comprobar que el aumento de la educación lleve a un aumento de la productividad.
  • El hecho de que el crecimiento económico esté condicionado por el contexto de cada país, que a su vez subordina los efectos de la educación sobre el crecimiento.
  • La irrelevancia de la educación respecto a la productividad en los puestos de trabajo. La demanda de la educación se explica por el crecimiento de la burocracia y no por la estructura productiva. Es la educación diferenciadora, elitista, la que permite el acceso a los mejores empleos y no la productividad de los individuos. Su demanda se debería a la aspiración de movilidad social vertical de las clases populares, de acceso a posiciones de poder y de prestigio.

En los años 70, con el período de recesión por la crisis del petróleo, las inversiones educativas se retrajeron. La evidencia de que el desarrollo fundado exclusivamente en el crecimiento económico sólo ha producido grandes desigualdades ha hecho que en el ámbito educativo surja la necesidad de dar al concepto de desarrollo más amplitud. Sin embargo, la teoría del capital humano tomó nuevo impulso en los años 80 con el auge del liberalismo económico.

Publicado originalmente en Suite101.net

0 comentarios:

Publicar un comentario

image

¿Sugerencias?

Envía tus comentarios a través del formulario de contacto

image

Encuesta

Brinda tu opinión y ayuda a mejorar este sitio